{"id":1170,"date":"2019-11-29T10:03:53","date_gmt":"2019-11-29T09:03:53","guid":{"rendered":"https:\/\/xavierguix.com\/?p=1170"},"modified":"2024-07-09T18:22:48","modified_gmt":"2024-07-09T16:22:48","slug":"ver-lo-que-sobra-y-no-lo-que-falta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/xavierguix.com\/index.php\/2019\/11\/29\/ver-lo-que-sobra-y-no-lo-que-falta\/","title":{"rendered":"Ver lo que sobra y no lo que falta"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1170\" class=\"elementor elementor-1170\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6dfeca17 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6dfeca17\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5e0c508f\" data-id=\"5e0c508f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5b612112 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5b612112\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><div class=\"wpb_wrapper\"><h4><span style=\"color: #6fd6d6;\">Describirnos se traduce a menudo en una lista de aquellos aspectos de los que carecemos. Ponemos la atenci\u00f3n en lo que nos falta, sin darnos cuenta que el secreto se esconde en desprendernos de lo sobrero, de lo que tenemos en exceso.<\/span><\/h4><p><strong>Escuchar los avatares<\/strong> de las personas sirve, por lo general, para evidenciar su mundo de faltas, de carencias personales, todo un inventario de lo que creen no tener: Es que no tengo suficiente autoestima; Lo que me falta es m\u00e1s confianza en m\u00ed; Si tuviera m\u00e1s tranquilidad; Si no fuera por esto o por lo otro; A ver si encuentro una pareja; El d\u00eda que encuentre trabajo\u2026todo son comentarios sobre lo que no se tiene, lo que se perdi\u00f3 o lo que deber\u00eda haber sido y no fue. Todo se basa en lo que no existe, lo que falta a\u00fan o lo que ya no se tendr\u00e1 por siempre.<\/p><p>Que en la vida nos puedan faltar cosas es una perspectiva, inclusive motivadora para alcanzar nuestros prop\u00f3sitos. No lo tengo a\u00fan, pero lo quiero. No obstante, de lo que aqu\u00ed se trata es de aquellas creencias que, como sentencias, sostienen el autoconcepto y la autoimagen que tenemos de nosotros mismos. Para algunas personas, se trata de una imagen carencial, basada en la falta de posibilidades, capacidad y merecimiento. Viven crey\u00e9ndose necesitadas, incapaces y con poca autoestima.<\/p><p>Otras personas, en cambio, utilizan la carencia como eslab\u00f3n perdido en su autoimagen de perfecci\u00f3n. Son autoexigentes, tendentes al enfado por una nimiedad, algo hinchadas egoicamente, por no decir narcisistas, excesivamente susceptibles a la cr\u00edtica y amargadas, por supuesto, porque a las cosas siempre les faltan ese puntito. Al final, unas y otras escapan del vac\u00edo carencial, de la insatisfacci\u00f3n penetrante, a trav\u00e9s del espejismo idealista, de la ilusi\u00f3n de que llegar\u00e1 ese d\u00eda, como la loter\u00eda, que se encontrar\u00e1n con todo lo que les falt\u00f3, con todo lo que alg\u00fan d\u00eda so\u00f1aron con poseer. Ignoran la trampa: Aprenden a vivir en la falta y no en el deseo de lo que tienen.<\/p><blockquote><h5><span style=\"color: #6fd6d6;\"><strong>Si no lo conocemos \u00bfC\u00f3mo lo reconoceremos?<\/strong><\/span><em><br \/><\/em>\u201cNo se puede desatar un nudo sin saber c\u00f3mo est\u00e1 hecho\u201d<\/h5><h6><em>(Arist\u00f3teles)<\/em><\/h6><\/blockquote><p>Los relatos sobre nuestras faltas parten de un supuesto an\u00f3malo. Pongamos el caso de la persona eternamente enamoradiza. Quien ama as\u00ed no conoce al amor. Conoce el buscarlo. Conoce el desearlo. Conoce el vac\u00edo de su inexistencia. Conoce el eterno retorno al amor vivido, pasado, perdido. En cambio, no sabe amar. No ha permanecido en el amor. No ha convivido amorosamente. Por eso cree que le falta y que, de encontrarlo, toda su dicha ser\u00eda completa.<\/p><p>Sin embargo, lo real suele ir por otros derroteros. Aquello que no se conoce es m\u00e1s dif\u00edcil de reconocer. Hay personas, por ejemplo, que son excelentes guardianas de los dem\u00e1s, son protectoras. No obstante, \u00bfQuien las protege a ellas cuando lo necesitan? \u00bfSe dejan proteger? Cuando alguien lo intenta, no lo saben ver, no se dejan. Lo reh\u00fayen porque no saben que es dejarse proteger.<\/p><p>Del mismo modo, el que vive en la falta de amor, no sabe reconocerlo m\u00e1s que en sus enso\u00f1aciones. El problema es que el d\u00eda que lo tenga, por no reconocerlo, lo volver\u00e1 a perder. Porque de eso s\u00ed sabe. Si quiere reconocer el amor, tendr\u00e1 primero que permitirse conocerlo. Y para que eso sea posible tendr\u00e1 que quitarse de encima lo que le sobra, es decir, tanto supuesto desamor, tanta falta, tanta enso\u00f1aci\u00f3n, tanto miedo o tanto hedonismo. De eso va sobrado.<\/p><p>Muchas veces somos injustos al tratar a los dem\u00e1s a partir de sus faltas. Metemos el dedo en la carencia y les exigimos que se ocupen de rellenar los huecos que les vemos, y sean felices de una vez. Pero no advertimos que nuestro dedo apunta a una monta\u00f1a inalcanzable, porque les acent\u00faa sus faltas. Mostrar el hueco no es suficiente para ocuparlo. Mostrar el hueco es incidir en lo que falta. Y ver lo que falta es un pozo sin fondo. Ver lo que sobra, en cambio, es el primer paso para aligerarse.<\/p><blockquote><h5><span style=\"color: #6fd6d6;\"><strong>Merecer y desmerecer<\/strong><\/span><em><br \/><\/em>\u201cAmarse a s\u00ed mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida\u201d<\/h5><h6><em>(Oscar Wilde)<\/em><\/h6><\/blockquote><p>Aunque parezca que los relatos de postguerra han pasado a mejor vida, lo cierto es que la idea del trabajo sufrido, y el miedo a la nada siguen instalados en la memoria de muchas personas. Sea por haberlo escuchado repetidamente en casa, sea porque est\u00e1 en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico, la vida se plantea como una lucha, un esfuerzo continuado: \u00a1hay que ganarse la vida! Son, sin duda, los relatos de la carencia pura y dura. No sobraba nada porque faltaba de todo.<\/p><p>La idea de que hay que ganarse la vida, no el sueldo, reproduce una visi\u00f3n de la realidad carencial. Vivir es un sobreesfuerzo, y salir adelante es lograr todo lo que no tenemos. La dignidad se demuestra viviendo sin grandes faltas. El reconocimiento social llega por presumir de lo que se ha logrado (t\u00edtulos, propiedades, \u00e9xito\u2026) Todo aquello que, en realidad, es prescindible para lograr una aut\u00e9ntica felicidad. La vida no hay que ganarla, porque ya la ganamos al nacer. Ya estamos ah\u00ed. Con mejores o peores condiciones, pero estamos ah\u00ed. La vida, entonces, hay que merecerla. Hay que aprender a tener una vida buena, m\u00e1s que echar en falta una buena vida.<\/p><p>Cuando la atenci\u00f3n la ponemos en lo que nos falta, no hay m\u00e1s que una comparaci\u00f3n tramposa. Miramos al que m\u00e1s tiene y no al que menos. En la comparativa social preferimos parecernos a los que m\u00e1s opulentos. Y eso nos mete de lleno en la falta. No se nos ocurre, por ejemplo, gozar del privilegio de abrir un grifo y disponer de agua caliente, aspecto del que carecen millones de personas del planeta. \u00bfDe qu\u00e9 nos sirve la comparativa? \u00bfEs para valorar y merecer m\u00e1s lo que tenemos o, por lo contrario, para desmerecernos por lo que no tenemos?<\/p><blockquote><h5><span style=\"color: #6fd6d6;\"><strong>Salir de la dial\u00e9ctica mental<\/strong><\/span><em><br \/><\/em>\u201cLa mente es como un paraca\u00eddas. No funciona si no est\u00e1 abierta\u201d<\/h5><h6><em>(Frank Zappa)<\/em><\/h6><\/blockquote><p>El tener y el no tener est\u00e1n en realidad en nuestra mente. Dependen exclusivamente de la dial\u00e9ctica mental, de los discursos o debates que tenemos con nosotros mismos. Hay algunas cosas que ya sabemos. Hay gente a la que le faltan muchas cosas y no por ello pierde la alegr\u00eda de vivir. En el otro extremo, aquellas que m\u00e1s tienen no ser\u00e1n m\u00e1s felices por tener a\u00fan m\u00e1s. Al final, todo es una cuesti\u00f3n de actitud. Por eso hay que estar alerta de nuestros di\u00e1logos internos, de lo que nos decimos en nuestras dial\u00e9cticas mentales por la sencilla raz\u00f3n de que est\u00e1n construyendo nuestra realidad.<\/p><p>Aunque el di\u00e1logo es con nosotros mismos, gran parte de lo que pensamos viene de afuera. Ha sido elaborado por paradigmas dominantes como la pol\u00edtica, la religi\u00f3n, la ciencia o la econom\u00eda. Muchas veces ocurre que, lo que creemos que nos falta, tiene su origen en dial\u00e9cticas creadas por tales paradigmas: Lo que podemos o no podemos (pol\u00edtica); lo que Debemos o no debemos (religi\u00f3n); Lo que sabemos o no sabemos (ciencia) o lo que tenemos o no tenemos (econom\u00eda). Vale la pena escucharnos repetir una y otra vez el paradigma que nos domina \u201c\u201dno puedo\u201d \u201cno debo\u201d \u201cno s\u00e9\u201d \u201cno tengo\u201d. Es la manera m\u00e1s sutil de organizar la vida alrededor de lo ajeno, de lo inalcanzable, de lo despose\u00eddo o del peor de los escenarios: la desesperaci\u00f3n por tener que convivir con ese yo atrapado en necesidades por todo lo que le falta.<\/p><p>Si sumamos carencias individuales, m\u00e1s paradigmas dominantes y la necesidad de consumo \u201ctecnomedi\u00e1tico\u201d, acabamos viviendo en la falsa idea de que, o bien no tenemos lo que nos merecemos, o bien no nos merecemos lo que tenemos. Extra\u00f1a paradoja, que solo puede ser resuelta a lo epic\u00fareo, es decir, entendiendo que libertad quiere decir desarraigo de todos aquellos mundos ideol\u00f3gicos, mitos o paradigmas, ritos religiosos, prejuicios culturales, interpretaciones tradicionales, aposentadas sin cr\u00edtica en el lenguaje y transmitidas en los usos sociales. <em>\u00a1Feliz t\u00fa que huyes a velas desplegadas de toda clase de cultura!<\/em> Y eso empieza por dejarse en paz, liberarse de tanta dial\u00e9ctica mental y apropiarse de uno mismo. Dicho de otro modo, amar lo que es propio y no desear lo ajeno. Ver lo que nos sobra y no lo que nos falta.<\/p><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3875f2b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3875f2b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Epicuro, distingu\u00eda entre placeres naturales y necesarios, los que alejan del dolor y producen placer naturalmente. Placeres naturales innecesarios, aquellos que una vez experimentados, concluimos que no eran tan necesarios, como el sexo o la comida sofisticada, prescindibles si van a causar dolor. Finalmente, los placeres no naturales innecesarios, son los que se refieren a las opulencias exteriores y a los estados de vanagloria que conllevan. El lujo es irrelevante para la supervivencia personal.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8f1bce4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"8f1bce4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><h3 class=\"wpb_wrapper\">Recomendaciones<\/h3><\/div><div class=\"vc_row wpb_row vc_inner vc_row-fluid\"><div class=\"wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"vc_custom_heading\"><h4>Libros<\/h4><div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><div class=\"wpb_wrapper\"><ul><li><strong>\u201cEl Epicure\u00edsmo\u201d <\/strong>d\u2019Emilio Lled\u00f3. Taurus<\/li><li><strong>\u201cBiograf\u00eda del silencio\u201d <\/strong>de Pablo D\u2019Ors<\/li><\/ul><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"vc_custom_heading\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"vc_row wpb_row vc_inner vc_row-fluid\"><div class=\"wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Describirnos se traduce a menudo en una lista de aquellos aspectos de los que carecemos. 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