{"id":1145,"date":"2019-11-29T08:54:52","date_gmt":"2019-11-29T07:54:52","guid":{"rendered":"https:\/\/xavierguix.com\/?p=1145"},"modified":"2024-07-09T18:23:16","modified_gmt":"2024-07-09T16:23:16","slug":"darle-tiempo-al-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/xavierguix.com\/index.php\/2019\/11\/29\/darle-tiempo-al-tiempo\/","title":{"rendered":"Darle tiempo al tiempo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1145\" class=\"elementor elementor-1145\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6dfeca17 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6dfeca17\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5e0c508f\" data-id=\"5e0c508f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5b612112 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5b612112\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><div class=\"wpb_wrapper\"><h4><span style=\"color: #6fd6d6;\">Las tan deseadas vacaciones veraniegas trastocan nuestra percepci\u00f3n del tiempo. Una buena oportunidad para regalarnos el oro m\u00e1s preciado de nuestros tiempos y a la vez reflexionar sobre su sentido en nuestra vida.<\/span><\/h4><p>Dec\u00eda Jos\u00e9 Luis Borges que el tiempo es la materia de la que hemos sido creados. Dios sabe en qu\u00e9 dimensiones existimos cuando habitamos en el para\u00edso, pero al materializarnos, al venir a este mundo entramos forzosamente en dos grandes dimensiones que no abandonaremos hasta nuestra finitud material: El tiempo y el espacio.<\/p><p>No todos los tiempos son iguales. Al menos existen tres grandes mitos por los que transitamos los humanos, seg\u00fan seas nuestra cultura, estilos de vida y estaciones del a\u00f1o. Como cuenta el fil\u00f3sofo Jes\u00fas de la Pienda, existe el tiempo <em>\u201dlineal\u201d<\/em>, muy propio de nuestras latitudes occidentales, o sea, la idea de que todo empieza y todo acaba, es como una l\u00ednea sin principio ni fin en la que se sit\u00faan todas las cosas que tienen duraci\u00f3n. Los calendarios, por ejemplo, son lineales. Un d\u00eda nacimos y otro moriremos. No hay m\u00e1s.<\/p><blockquote><h5><span style=\"color: #6fd6d6;\"><strong>Vivir en tiempos diferentes<\/strong><\/span><em><br \/><\/em>\u201cAfortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar\u201d <br \/><em>(Calder\u00f3n de la Barca)<\/em><\/h5><\/blockquote><p>El segundo mito es el tiempo <em>circular<\/em>, muy propio de las culturas orientales. Se basa en la creencia de que el tiempo del Universo entero, con todas sus criaturas, gira en un c\u00edrculo, una rueda c\u00f3smica, de creaciones y destrucciones sin fin, volviendo una y otra vez a sus or\u00edgenes. El tiempo c\u00edclico es el de las reencarnaciones propiamente dichas del alma humana, sometidas a la ley del Karma, o sea, el principio de la causalidad universal o de la consecuencia de la conducta humana. Nada empieza y acaba sino que todo est\u00e1 en movimiento continuo, en una danza inacabable donde lo que no se resuelve hoy tal vez se aclare en otra vida.<\/p><p>El tercer y \u00faltimo mito es el del tiempo <em>simult\u00e1neo<\/em>. Es el que domina la mente de los pueblos negroafricanos de cultura bant\u00fa. El tiempo lo constituyen los acontecimientos. Sus calendarios son hist\u00f3rico-biogr\u00e1ficos y se confeccionan seg\u00fan lo que le ocurre a la tribu, al clan o la familia. El d\u00eda no se divide en horas, sino en momentos marcados principalmente por el sol, la luna y en funci\u00f3n del cuidado del ganado. El reloj-maquina no existe ni, por tanto, la enfermedad del estr\u00e9s ni tantas otras que la vida occidental acarrea.<\/p><p>Cuando llegan las deseadas vacacionas, la mayor\u00eda solemos instalarnos en el tiempo <em>simult\u00e1neo<\/em>. Mandan las necesidades del momento y nada m\u00e1s. Se come cuando hay hambre y no cuando es su hora. Se vuelve de la playa cuando los ni\u00f1os est\u00e1n cansados y no porque toca. Se hace de menos o de m\u00e1s seg\u00fan las necesidades del momento. Es un vivir muy cercano al ritmo de la naturaleza, o al ritmo de los acontecimientos.<\/p><p>Recuerdo un amigo que en un viaje por esas tierras bant\u00faes tuvo que hacer un traslado en autob\u00fas. Al pedir por la hora de salida le dijeron: Cuando el bus est\u00e9 lleno. Eran las 12 del mediod\u00eda y efectivamente, el autob\u00fas no sali\u00f3 hasta las seis de la tarde, o sea, cuando por fin se llen\u00f3. Esto en nuestra cultura es impensable. Por lo visto aqu\u00ed pecamos por el otro extremo, ya ponemos mala cara cuando pasa un minuto de la hora de salida de cualquier transporte.<\/p><blockquote><h5><span style=\"color: #6fd6d6;\"><strong>Un tiempo con sentido<\/strong><\/span><em><br \/><\/em>\u201cEl hombre que conf\u00eda en el tiempo como medio para conseguir su felicidad, la verdad o Dios, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo; vive en la ignorancia, y por tanto, en el conflicto\u201d <br \/><em>(Jiddu Krishnamurti)<\/em><\/h5><\/blockquote><p>La mayor\u00eda de nosotros llena su cotidianidad de los tres tiempos. Por un lado tenemos una perspectiva de vida personal y laboral, m\u00e1s o menos planificada. Nos sometemos a un presente continuo pero con la mirada puesta casi siempre en el ma\u00f1ana, en el futuro pr\u00f3ximo. Vivimos linealmente. Pero a su vez celebremos onom\u00e1sticas, aniversarios, fiestas populares, celebraciones de todo tipo que se repiten a\u00f1o tras a\u00f1o. Son siempre lo mismo, son un eterno retorno como dir\u00eda Mircea Eliade. Y tambi\u00e9n nuestra existencia es simult\u00e1nea cuando lo dejamos todo para asistir a un acto familiar o para atender infortunios, o para gozar de un instante amoroso que quisi\u00e9ramos infinito.<\/p><p>Ahora que llegan las vacaciones podemos hacernos la siguiente pregunta: \u00bfPara qu\u00e9 voy a utilizar el tiempo? Obs\u00e9rvese que pregunto \u00bfpara qu\u00e9? Y no \u00bfEn qu\u00e9? Somos muy dados a llenar el tiempo, a querer amortizarlo, a pretender manipularlo a nuestro favor estir\u00e1ndolo para que encaje todo lo que queremos vivir. Entonces somos esclavos del tiempo, dependemos de su paso inexorable y de su cronometr\u00eda perfecta.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si simplemente nos regal\u00e1ramos tiempo? Eso es, regalarse el no hacer nada. Es como darle tiempo al tiempo, como dejar que las cosas ocurran, sin intervenir, sin voluntades, sin forzar nada, sin obligarse a nada, sin expectativas de nada. Dicho de otro modo, si aprovech\u00e1ramos el tiempo para vaciar en lugar de seguir llenando \u00bfNo ser\u00eda hermoso sentirse que uno es tiempo y no que corre tras \u00e9l?<\/p><blockquote><h5><span style=\"color: #6fd6d6;\"><strong>Ser tiempo presente<\/strong><\/span><em><br \/><\/em>\u201cEl tiempo es el horizonte dentro del cual toda realidad adquiere sentido\u201d\u00a0<br \/><em>(M. Heidegger)<\/em><\/h5><\/blockquote><p>Cabe observar que no hacer nada no es lo mismo que \u201chacer\u201d el vago. No hacer nada tampoco significa apalancarse ante un televisor o dormitar d\u00edas enteros, aunque a algunos les har\u00eda mucha falta. No hacer nada no significa estar desactivado, sino todo lo contrario. Vivimos en el tiempo cuando estamos conectados con nosotros mismos, sin actividades ni distracciones que nos descentren. Estoy conmigo y estoy con los dem\u00e1s abiertamente, atentamente pero sin esfuerzo. Como dir\u00eda un Tao\u00edsta: No hacer nada, pero sin dejar nada por hacer.<\/p><p>Todo lo contrario les ocurre a esas personas que van a pasar las vacaciones cambiando unas obligaciones por otras. Aquellas que en nombre de las vacaciones van a agotarse a\u00fan m\u00e1s. A aquellas que no se dar\u00e1n tregua alguna y seguir\u00e1n viviendo contando las horas, proyectando lo que har\u00e1n los pr\u00f3ximos sesenta minutos. No se trata de cambiar unas rutinas por otras, sino dejar de ser quien somos cada d\u00eda, para no ser nada ni nadie. Ser solo eso, tiempo presente vivido con toda intensidad, sin expectativas ni obligaciones.<\/p><p>Creo que no nos damos cuenta que <em>somos<\/em> tiempo, que no lo podemos separar de nosotros. Cada vez que decimos que no tenemos tiempo es tanto como decir que no existimos. A ver qu\u00e9 va a ocurrir ahora que se supone que vamos a tener, al menos, unos cuantos d\u00edas para recuperar nuestra naturaleza temporal. Aprov\u00e9chalos para reflexionar sobre tu relaci\u00f3n con el tiempo, c\u00f3mo deseas vivirlo, como te relacionas con \u00e9l. Es muy duro creer que todo lo que somos se rige por unas simples manecillas del reloj.<\/p><p>Tengo la sensaci\u00f3n que estructuramos demasiado la vida. En lugar de permitirnos abrazarla, fluir con ella, todo parece indicar que preferimos construir compartimentos estanco. Que nuestras vidas transitan entre marcos referenciales, llevando al extremo aquello de: Un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. La vida no funciona as\u00ed y por eso creo que andamos a contracorriente. La vida se expresa de forma discontinua; no atiende a horarios, no tiene una l\u00f3gica secuencial, no es homog\u00e9nea, ni equilibrada. La vida fluye. Ni corre demasiado, ni se entretiene. Simplemente fluye.<\/p><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3875f2b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3875f2b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><h3 class=\"wpb_wrapper\">Recomendaciones<\/h3><\/div><div class=\"vc_row wpb_row vc_inner vc_row-fluid\"><div class=\"wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"vc_custom_heading\"><h4>Libros<\/h4><\/div><div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><div class=\"wpb_wrapper\"><ul><li><strong>\u201cLos mitos del Gran tiempo y el sentido de la vida\u201d<\/strong> de Jesus Avelino De la Pienda. Biblioteca Nueva.(2006)<\/li><li><strong>\u201cEl Ser y el tiempo\u201d<\/strong> de Martin Heidegger. Fondo de Cultura econ\u00f3mica<\/li><\/ul><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"vc_custom_heading\"><h4>Pel\u00edculas<\/h4><\/div><div class=\"wpb_text_column wpb_content_element \"><div class=\"wpb_wrapper\"><ul><li><strong>\u201cAtrapado en el tiempo\u201d<\/strong> de Harold Ramis. Columbia Pictures<\/li><li><strong>\u201c12 Monos\u201d<\/strong> de Terry Gilliam. Universal Pictures<\/li><\/ul><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"multiseparator\">\u00a0<\/div><div class=\"vc_row wpb_row vc_inner vc_row-fluid\"><div class=\"wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"pull-right xs-pull-left\"><div class=\"stm_share\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las tan deseadas vacaciones veraniegas trastocan nuestra percepci\u00f3n del tiempo. 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